Iris
Luego de unos largos minutos llorando vergonzosamente, Elís me invitó a pasar a su casa; una pequeña morada que apenas contaba con lo básico e indispensable para que una sola persona pudiera subsistir.
Al principio las cosas eran algo incómodas, había pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos; apenas estaba por cumplir nueve años cuando Mirta me alejó de ella. Y después de tan bochornosa escena, me intimidé, pero Elís me seguía tratando como si el tiempo se hubiera detenido