Epílogo Parte II.
También temprano por la mañana tuve que atender a Marielle.
Fue sorpresivo que la osa llegará cubierta de barro y algunas heridas.
Por supuesto, Alfa Alan había enviado a algunos lobos a buscar a las dos osas y a la lobezna ya que ni siquiera regresaron a cenar; habían regresado sin suerte y Mikael había estado rugiendo un poco para llamarlas más o menos cada hora.
No dormimos mucho él y yo.
Además habíamos tenido una mala noticia de parte de los guardias que regresaron por la noche después de