Capítulo 28.
Bastian.
Pasó exactamente una hora para que regresara el Halcón.
En ese tiempo me dediqué a escuchar a mi espíritu interior, respirar muy lento y pedirle un deseo a la estrella del Norte porque no podía hacer que mi cuerpo fuera invisible o la m****a que hacía el Alfa Frederick.
Incluso había salido de la seguridad del Altar para averiguar si lo había conseguido.
No lo hice, solo provoqué que los Bersakers mirarán al mismo tiempo en mi dirección. Hablando de cosas irónicas.
El Halcón aterrizó