Capítulo 116.
Mikael.
Quizá debí haberlo pensado mejor al lanzarme.
Frente a mí se encontraba el traidor mientras sus amigos traidores arrastraban a mi tía que hacía débiles intentos por defenderse.
Las pulgas con luz subían y bajaban por su espalda de forma extraña, pero si alguien lo encontró extraño, nadie habló.
-Suéltala. - Dije inflando el pecho.
Debía de verme ridículo porque se echó a reír.
-Claro que no. Ahora, sé un buen cachorro y sígueme.
Con eso se dió media vuelta y comenzó a adentrarse al tú