8. NO TODO SON BUENAS NOTICIAS
Christian
Abrí mis ojos a más no poder al escuchar la insistente voz de Ana, la sobrina de Alma, quien seguía tocando la puerta con fuerza preguntando si había alguien aquí. Literalmente sentí mi cuerpo temblar y un horrible frío me recorría por completo. Cuando estaba a punto a decirle algo a Alma ella coloca sus manos en mi boca silenciándome por completo.
—Princesa ya deja de golpear la puerta o la vas a dañar —dice ella con dulzura, pero no puedo evitar verla atemorizado.
—¿Estás con el