79. DEBO HACERLO
Alma
Pronto se hicieron las siete, la hacienda se llenó de gente que iba y venía siendo solo sombras para mí, los dejé hacer conmigo lo pertinente y en automático fui colocando mi vestido cuando ellos terminaron, quedando al final frente al espejo con el mayor desgano del mundo mientras recordaba la noche que pasé con Chris.
—Te ves agotada —mi padre ingresó a la habitación, parecía nervioso y al mismo tiempo estaba muy triste.
—Me encantaría sonreír, pero hoy no tengo fuerzas para tanto.
—