78. SU AUSENCIA
Christian
No tuve la fortaleza para vivir cada día transcurrido al recordar la última conversación con Alma, apenas y pude trabajar adecuadamente celebrando cada misa, escuchando las confesiones de los feligreses y atendiendo algunas reuniones en lo que Emilio se ocupaba del trabajo de Alma. En las tardes procuraba cerrar las puertas más temprano de lo usual evitando tantas visitas y así ahogarme nuevamente en mi cama abrazando la cobija que resguardó a mi niña años atrás.
Anhelaba tenerlas con