49. INESPERADO
—Alma, ¿estás bien? Te ves pálida —Chris se acercó preocupado tomando mi brazo.
—Chris, yo…, es que…
—Tranquila, parece que hubieras visto un fantasma, aunque me alegra haberte encontrado —sonreía, ¿por qué sonreía? —Dejaste tu agenda en el despacho, recordé que tenías varias cosas importantes y creí que la necesitarías, pero no creí que te encontraría tan rápido.
En efecto, lleva mi agenda en su mano, su actitud no parece ser diferente, ni siquiera tiene esa sombra en su mirar cuando me adv