94. Nadie va a rescatarte
Nicklaus
—Hola, alfa exiliado —dice Megara, su voz es suave y peligrosa, cada palabra cargada de un sarcasmo que me pone en alerta—. He estado esperando tu visita.
Una oleada de ira se enciende dentro de mí, burbujeando como lava que amenaza con estallar. Me esfuerzo por mantener la calma, pero el mero sonido de su voz me crispa los nervios. Mi mandíbula se tensa, y mis manos se convierten en puños apretados.
No puedo dejar que ella vea cuánto me afecta, no puedo dejar que sepa cuánto me preocu