18. ¡NO PUEDES AYUDARME!
Penelope
La mañana siguiente voy directo a la cocina para hacerme el desayuno, pues luego de la discusión que tuve con Nicklaus me negué completamente a salir de la habitación, incluso cuándo él llegó a tocarme la puerta para pedirme que cenara.
No puede tratarme mal y luego fingir que le importo.
Sin embargo, en el instante en que llego a la sala me quedo paralizada, pues ahí, sentado en el sillón y con un montón de libros esparcidos en la mesa de centro, se encuentra Nicklaus. Por un instante