178. Voy a vengarla
Estoy de pie en una pradera bañada por la luz del amanecer. El aire es cálido, lleno de una paz que parece envolverme como una manta suave. Pero algo en el ambiente se siente mal. Instintivamente, llevo la mano al pecho, como si algo estuviera faltando, algo importante.
—Margaret, te he estado buscando.
Me doy la vuelta al escuchar esa voz conocida, y ahí está ella, Sofía. Sus ojos son serios, más oscuros de lo que recordaba, y aunque me habla como si me conociera de toda la vida, algo en mi int