176. Hay un inocente
Penelope
La visión de la diosa llega como una ráfaga de aire helado, interrumpiendo el silencio que nos rodea tras el interrogatorio.
Su presencia inunda mi mente, y siento a Nick a mi lado, aunque no lo veo. Es una sensación familiar, como si estuviéramos conectados de nuevo, igual que antes.l prisionero sigue encadenado, jadeando por el esfuerzo, pero tanto Nick como yo nos encontramos en otro lugar, en otra dimensión.
La luz blanca y plateada nos envuelve, y ahí, en medio de ese campo onír