Mundo de ficçãoIniciar sessãoEsperó a Belinda en su habitación sentado en la cama, Belinda salió cubierta con una toalla y mirando a Dante con ira.
—Prometiste amarme, honrarme y respetarme y ahora me odias.
—Yo no te odio, Dante, pero te dejé muy claras mis condiciones cuando te fuiste a París, y no tienes 5 minutos conmigo cuando ya tus mujeres empiezan a llamar.
— ¿Cuáles mujeres?, yo cambié Belinda.
—Ojalá pudiera creerte.







