Mundo de ficçãoIniciar sessão—Tú me dirás monjita.
Ambos se sentaron en un sofá y evitaron el escritorio, Dante no quería sentarse en la silla de su padre y Belinda menos, no quería dar la impresión que al invertir en la hacienda la consideraría suya.
—Dante, sé que es parte de tu personalidad ser tan burlista, pero sería tan difícil que me dejaras de llamar mo







