Capítulo 6. El encuentro
Amara caminó hacia las puertas dobles de roble. Inspiró hondo y entró.
La oficina era un santuario de minimalismo y poder. Al fondo, de espaldas a ella, un hombre contemplaba el Támesis. Su presencia llenaba la habitación; era una masa de hombros anchos y una elegancia peligrosa envuelta en un traje gris.
—Dimitrius dice que es imposible —dijo el hombre, sin girarse. Su voz de barítono hizo que los vellos de los brazos de Amara se erizaran—. Pero si usted ha llegado hasta este piso, es porque e