Capítulo 181. El reflejo de la resiliencia
La taza de té de manzanilla reposaba sobre el tocador de mármol, despidiendo un hilo de vapor que se disipaba bajo las luces cálidas del salón. Amara no la había tocado. Tenía los ojos fijos en el espejo, asimilando la metamorfosis.
En el suelo gris, la alfombra de rizos maltratados parecía el cascarón de una criatura que acababa de romper su prisión. Sobre su cabeza, lo que quedaba era una obra de arte minimalista y audaz. El corte, sumamente bajo, casi al ras en la nuca y con sutiles capas te