Punto de vista de Aidan
Entramos corriendo al ala este de la mansión, yo con la pistola en la mano, Jax iba adelante, Sienna detrás de mí, los tres con el corazón a mil, esperando lo peor. La casa estaba en silencio, las luces apagadas, las puertas abiertas, algunos muebles destrozados.
—Aidan, aquí no hay nadie —dijo Jax, revisando la sala y las habitaciones— ni un alma, creo que se los llevaron, no encuentro a Maya.
—¡Dios, Maya!
Sienna se derrumbó, se dejó caer al piso, con la espalda apoya