Punto de vista de Sun
El imbécil de Teo se quedó parado frente a mí, con esa estúpida sonrisa que tato había odiado.
Teo era un hombre al que jamás pude amar, no me importaba ni un poco, él era el hombre que mi padre se había empeñado que fuera mi prometido, todo para asegurar sus negocios que a mi me importaban un carajo.
Lo único que logré sentir por él fue repulsión, pero afortunadamente un día lo encontré revolcándose en la cama con mi hermana, ella me miró con una sonrisa de triunfo, creye