Al ver su culpa, Jiang Sese no pudo evitar sentirse igual. “Lo siento, no debí haberte mentido”.
Su intención era no dejar que se preocupara, pero resultó que solo se culpó a sí mismo.
Sentía que las buenas intenciones habían llevado a malos resultados.
“No te estoy culpando”.
Jin Fengchen le tocó suavemente las mejillas. Sus hermosas cejas se juntaron. “Has perdido peso”.
Al oír esto, los ojos de Jiang Sese se abrieron de par en par con asombro. “¿Ah,sí?”.
Ella no se había dado cuen