Camino a la cafetería me cuestioné sobre la decisión que había tomado, me sentía mal por Noah, estaba ignorando todas sus llamadas y mensajes en los que me invitaba a desayunar o a dar una vuelta en la tarde.
No era momento para arrepentirse porque ya nos encontrábamos en Think, cafetería a la que vine cuando compramos los regalos de Navidad con Lucas.
— Deberías ponerte un poco de ungüento sobre tus heridas, deben dolerte mucho — lo miré con preocupación.
—Te veías muy bien anoche — cambió de