Mundo ficciónIniciar sesiónSus palabras se me clavan en el corazón, y acelero. Llego casi derrapando sobre el pavimento y entro hasta la sala de urgencias, en donde no tardo en divisar a una Lea llorando, a un Enzo preocupado, y a un Barclay ausente. Los ojos de mi mejor amigo se cruzan con los míos y sus hombros se relajan solo un poco.
—Aquí estás —Lea corre hacia mí y me abraza—. ¿Estás bien? ¿Por qué tardaste tanto?







