Cap. 84: Liberar
Lucía contempla el oleaje del mar tratando de hallar en ese movimiento de las aguas algo de paz, sentada en la arena con los brazos a los lados de su cuerpo entierra las manos en los granos cálidos de la arena. Por un momento cierra los ojos queriendo escuchar solo el sonido de las aguas y de la suave brisa que pasa acariciándole el rostro.
Sebastián creyó que esa casa en la playa sería un buen lugar para que ella logre desconectarse de todo, lograr tranquilizar su mente y consciencia, y quizá