Mundo ficciónIniciar sesiónSi la tierra seguía girando, ahora mismo se detuvo, sola para evitar que el tiempo avance y pueda quedarme así con mi princesa unos minutos más.
Sus labios son suaves, dulces y la gloria. Un brazo se queda en su cintura, mientras que el otro sube para colocarlo en su nuca. Sus manos suben por mi espalda, este beso debe ser el más inocente del que este lugar ha sido testigo.
Muevo mis labios un poco, ella hace lo mismo y por instinto nuestras lenguas c







