La mañana llegó a Nueva York con el bullicio característico de la gran ciudad. En el lujoso penthouse de Marjorie, los primeros rayos de sol se colaban por las enormes ventanas, iluminando la habitación principal.
Marjorie se despertó temprano, lista para enfrentar el día. Se dirigió al baño, donde se tomó su tiempo para arreglarse.
Eligió cuidadosamente un elegante traje sastre de diseñador en color azul marino, que acentuaba sus curvas sin dejar de ser profesional.
Recogió su cabello en un