Narrado por Liam Donovan
El primer impacto de Arthur fue como un choque de trenes. El sabor metálico de la sangre llenó mi boca instantáneamente, pero el dolor era un ruido lejano, una interferencia que mi cerebro filtraba para concentrarse en el objetivo. No era una pelea de exhibición, ni un entrenamiento de cuartel; era una danza salvaje en el borde de un abismo.
Arthur se movía con una agilidad sorprendente, una furia alimentada por cinco años de luto y resentimiento acumulado. Cada vez