Narrado por Liam Donovan
En cuanto la puerta se cerró tras las chicas —que se llevaban a Mia y a la pequeña Izzy a un "paseo terapéutico" por las boutiques de Amalfi—, me quedé solo con Spencer, Dominic y el inefable Gárgola. El silencio duró exactamente tres segundos.
—Muy bien, Donovan. Desembucha —soltó Dominic, tirándose en el sofá mientras el Bichón Maltés intentaba ferozmente cazar una pelusa—. Tienes esa cara que pones cuando sabes que has pisado una mina pero aún no has levantado el pie