Narrado por Mia Blackwood
Me desperté con la mandíbula apretada y la mejilla punzando. La luz que entraba por las pesadas cortinas de la mansión me recordaba que, por mucho que deseara que todo esto fuera un mal sueño, el calendario seguía marcando una realidad que no me pertenecía. Pero no iba a dejar que me vieran débil. Soy una Blackwood. Esta casa es de mis padres, no de las intrusas que mis hermanos han metido en nuestro santuario.
Si ellos piensan que una bofetada o un par de bebés van a