Narrado por Liam Donovan
Observar a Mia en su elemento era como ver una versión de ella que la ciudad de Londres se había encargado de sofocar durante años. Esa noche, el apartamento no olía a mudanza ni a tensión; olía a la pasta que ella, con una ayuda titánica de Chloe y Casey, había logrado no quemar. Pero sobre todo, el ambiente estaba impregnado de una energía que yo no podía controlar, y eso me ponía los nervios de punta.
Había dejado su cabello rojo suelto, una cascada de fuego que caía