—Él me pegaba y abusaba de mí —completé la frase entre sollozos.
—¡Dios que impotencia!
—Alex, estoy rota por dentro, desde hace tiempo me siento así.
—Adriana, nada de esto es tu culpa —me abrazó con más fuerzas.
—Sé que no es mi culpa, lo sé muy bien. Todo es culpa de Jaime.
—De eso no cabe duda, todos sabemos que él…
—No es mi verdadero padre.
—Eso no iba a decir, espera un momento —me miró consternado—. ¿Qué quieres decir?
—Él se convirtió en mi padrastro, pero no es mi verdadero padre —tom