POV: DAMIÁN
Miré el manómetro digital en el panel de control. 8,000 metros. 9,000 metros. El casco de la nave crujía, emitiendo gemidos metálicos que sonaban como disparos en la cabina presurizada. Lucía estaba sentada en el suelo, con las palmas de las manos apoyadas contra el mamparo de babor. Sus ojos estaban cerrados y su rostro estaba pálido, cubierto de un sudor frío.
—Es demasiado, papá —susurró ella—. El agua aquí arriba... pesa miles de millones de toneladas. Siento cómo quiere entrar.