Me despierto temprano en la mañana y siento la brisa fresca del mar que entra por la ventana abierta. Alex duerme a mi lado, su respiración profunda y constante me reconforta. Aunque no he dormido bien durante las últimas noches, me siento en paz. Desde que supimos del embarazo de Amelia, las cosas han sido difíciles. Saber que va a tener un hijo de Alex ha sido un golpe duro para mí, pero he intentado mantener la calma y no dejar que mi relación con Alex se vea afectada por la presencia de Ame