La mujer me mira de arriba abajo mientras vuelvo a colocarme el abrigo. M****a, una vez que me decido a avanzar con Alex, esta vieja tiene que venir a interrumpirnos.
—¿Interrumpo algo? —interroga, observando la mesa llena de cajas de pizza con la nariz arrugada.
—Sí —responde su hijo con tono irritado—. ¿Qué quieres, mamá?
—¿Así tratas a quien te dio la vida? —inquiere poniendo los ojos en blanco—. Pues, perdón por venir sin avisar, solo estaba de paso y quería saber cómo estaba mi hijo, pe