Un desayuno con mucho placer.
Narra Daniela.
Mi pecho sube y baja estoy exhausta, parece que haya corrido una maratón, Julián me mira con una sonrisa pintada en sus labios, como me encanta verlo así y no con su cara de me comí una libra de tachuela y las tengo atorada.
Acarició su rostro, me acerco a él y lo beso tiene un leve sabor metálico como si fuese sangre.
-Descansa mi amada ya va amanecer-.
- ¿Y te irás? -. No quiero que me deje sola.
-No lo que tenía que solucionar ya lo hice, tengo todo el día para ti-. Acaricia m