56
Mi sonrisa se desvanece instantáneamente.
Me he olvidado de decírselo a María. No está por ninguna parte y no lo he hecho.
Me sobresalto cuando mi teléfono empieza a sonar. Saco el teléfono de mi bolso y miro la identificación de la llamada. Me quedo helada.
—L-Liam. ¡Mierda !
No contesto, pero sigue llamándome. A la quinta vez, finalmente lo cojo.
—Hola —digo con un tono nervioso, tratando de actuar con normalidad.
—Bella, ¿dónde carajo estás ? —la voz extremadamente enfadada de Liam suena