—¡JUAN! —gritaron a su lado.
Giró y vio a Daniela. Su rostro mostraba una mirada horrorizada que le heló la sangre.
—No —dijo le dijo mirándola con odio—No te acerques…
Giró la vista hacia Julio, que tosió y giró su cuerpo sobre su costado y escupió sangre.
—¡Oh Dios! —exclamó Daniela angustiada—. ¡Juan te volviste loco!
Daniela se acercó a Juan y tocó el rostro. Pero él, sin mirarla, dio varios pasos hacia atrás, alejándose lo más que pudo de ella y le gritó.
—¡¡NO TE ATREVAS A TOCARME N