—A sí es hijo, ¿Te agrada la idea de que sea tu papá?
— ¡Si me encantaría! Sí, hubiera tenido un papá, a mí me hubiera gustado que hubieras sido como tú.
Juan emocionado contuvo las ganas de llorar, y suspiró profundo, tratando de calmarse y le dijo mirándolo a los ojos y sujetándolo por un hombro.
—Lucas, no tienes que esperar a que yo me case con tú mama, para que tú te sientas mi hijo. Porque ya me considero tu padre. Así que te pido que me llames papá, pero solo si tú quieres.
—¿Entonce