Juan Carlos se entretuvo hablando con el dueño de la casa. De súbito, Daniela recordó que no llamó a sus padres para avisarle que iban en camino, luego le dijo a Juan Carlos que iría al auto a buscar su teléfono. Sacó las llaves de su bolsillo del pantalón y él asintió con la cabeza.
Ella abrió el auto y llamó a su madre. Pero cuando cerró la puerta y antes de que pudiera insertarla en la cerradura, se percató con horror que el coche se movía lentamente hacia atrás.
—¡Oh, Dios mío! —jadeó y t