Capítulo 84: Perderás a tu hijo.
Farid estaba acostumbrado a ver la peor cara del Emir, pero incluso un hombre como él estaba horrorizado con la escena tan brutal a la que estaba siendo obligado a asistir.
Cualquiera que estuviera a unos metros de la mujer que estaba encadenada, escuchando cada golpe del látigo en su piel, tenía la sensación de estar recibiéndolos en su propia carne.
Los labios de Fátima estaban ensangrentados, los mordía para no darle el gusto a su esposo de escucharla gritar. Hudad estaba cansado, tení