Capítulo 83: Lapidada.
No hay nada más desesperanzador para una madre que verse imposibilitada de proteger a su hijo, así se sentía Rania en ese momento encerrada en una celda.
—¿Te sientes victoriosa verdad? —preguntó Rania mirando a la mujer que caminaba de un lado a otro delante de su celda, esperando el gran momento de saborear su triunfo.
—Es más que una victoria, zorra plebeya… mucho más que eso. Es como una liberación, como si estuviera extirpando un cáncer que amenaza con destruir mi familia. —escupió F