Capítulo 33: Amira.
Los dos gimieron de placer y sus gemidos resonaron por toda la suite cuando la cabeza de su pene entró en ella, alargando su agujero hasta ajustarlo a su tamaño.
Rania recibió los primeros centímetros con dificultad y antes de llegar a la mitad ella comenzó a clavar las uñas en su espalda mientras que Karim sentía la tensión en su abdomen. Ya estaba duro antes de penetrarla, pero cuando aquellas paredes estrechas empezaron a cerrarse alrededor de su miembro sintió que iba a explotar. Notaba