Mientras la familia iba rumbo a la constructora, en la villa Alessa despertaba, el sol apenas empezaba a filtrarse a través de las ventanas. La mañana era tranquilizadora, pero su corazón latía desbocado al recordar las circunstancias de su llegada. No pudo evitarlo, la felicidad de estar con Leonardo se mezclaba con un profundo miedo a lo que les podría suceder.
Alessa miró a su alrededor, la belleza rústica de la villa contrastaba con la incertidumbre que la consumía, tenía tanto miedo de que