El problema no fue lo que pasó.
Fue lo que no pasó.
Porque lo que no ocurre… se queda.
Se acumula.
Se convierte en una tensión que no desaparece, solo cambia de forma.
Y el lunes por la mañana, esa tensión entró a la oficina antes que Elena.
Elena Cruz no durmió.
No realmente.
Cerró los ojos.
Intentó ignorar el recuerdo de la noche.
Intentó convencerse de que había tomado la decisión correcta.
Pero su mente no cooperó.
La voz de Diego seguía ahí.
No quiero detenerme.
Y lo peor…
era que ella tam