Había pasado unos días y no me había atrevido a ver a Alexander nuevamente frente a frente.
Estaba decidida a renunciar y empezar a buscar trabajo en otras empresas; pero finalmente Dante y Zoe me convencieron de seguir trabajando aquí.
Me encuentro en mi oficina leyendo unos documentos mientras reviso algunos correos de los corporativos.
El teléfono suena, mi secretaria me anuncia la llegada del cliente que nos encontramos esperando para cerrar una nueva campaña de negocio.
Pido lo haga pasar