Alan extendía los documentos ante la señora Bounberry quien después de revisar minuciosamente firmaba las escrituras de su nueva propiedad, una maravillosa casa antigua la cual sería totalmente remodelada, dos pisos serian usados para su tienda y talleres. En la tercera planta quedaría su estudio y al fondo el departamento con terraza y jardín. La señora Bounberry era una diva de la moda conocida en el círculo de empresarios y magnates textiles.
Alan extendía su mano para darle un suave apretón