Capítulo 82. Ya no hay vuelta atrás
A pesar de la distancia con su padre, Marco seguía presentándose a trabajar en las oficinas, asumiendo los compromisos que tenía. Sin embargo, evitaba coincidir en una misma habitación a solas con Máximo, incapaz de ocultar su disgusto ante la falta de resolución.
Claro que podía entender que no deseara contrariar a su madre, pero habían pasado semanas.
Esa tarde trabajaba en su oficina, mientras Ámbar estaba en la mansión. No le gustaba dejarla sola, pero estaba seguro de que estaría bien prot