Capítulo 80. En manos del crimen
Marco estaba en la mansión esa mañana. Recorría solo los pasillos de una casa que ahora le parecía demasiado vacía.
Quería supervisar personalmente cómo rediseñaban las habitaciones de la primera planta. Se estaba tomando muy en serio las reformas, aunque la idea de ser padre le pareciera ahora muy lejana.
Sin embargo, no tenía ninguna duda de su deseo de compartir su futuro con Ámbar.
Mientras caminaba entre los diferentes ambientes, su móvil comenzó a sonar.
-¿Hola?
-Buenos días Marco, soy