Capítulo 8. Buscando lo que no puedes darme
-Eso estuvo bien Ámbar. Sabía que eras una buena elección.
-Parece que las clases de danza y teatro tuvieron más provecho del que creía. Pensar que mi madre decía que era una pérdida de tiempo.
Ambos se sonrieron. Había quedado cierta tensión sexual, así que el humor ayudó a disiparla.
-Bien, ¿qué asunto privado debíamos tratar?
-Tengo el contrato armado por el abogado, para que firmes. Allí especifica todo lo que acordamos, además de una cuenta en la que se te depositará un sueldo mensual por