Capítulo 77. Estás confundido con ella
Marco pidió con calma a una de las empleadas café para él y para su alterado padre, se sentó con parsimonia en el gran sillón del salón, y se sonrió al recordar lo que habían hecho allí con Ámbar. Si llegaba a perderla, tendría que mudarse. En cada rincón había un recuerdo maravilloso con ella.
Le señaló a su padre el sillón frente a él y esperó a que se sentara.
Guardó silencio hasta que la empleada que traía el café salió de la habitación.
Entonces, miró fijamente a Máximo, escrutando su ros