Capítulo 76. Quiero la verdad
Marco y Ámbar regresaban del teatro, besándose y acariciándose en la parte trasera de la limusina, cuando el teléfono de él sonó con insistencia.
Tomó el movil y pensó en apagarlo, era un horario muy inusual, pero reconoció el nombre en la pantalla.
Así que atendió.
-¿Señor Franz?
-Me alegra que me recuerde, señor Rizzo.
-No podría olvidarlo, ha sido clave en mi vida.
-Pues me temo que no le tengo buenas noticias, y que además necesito uno de los favores de los que hablamos.
-Desde luego, cu