Capítulo 6. Un nuevo hogar
-Ámbar, todo arreglado. Recoge tus cosas. Te vienes conmigo.
Marco Rizzo estaba acostumbrado a dar órdenes, sobre todo si había dinero de por medio. Su voz sonaba dura e inflexible.
Ámbar se cruzó de brazos y clavó sus ojos turquesa en él.
-¿Perdón? Esto será un trabajo difícil si arrancamos con esos modos.
-¿A qué te refieres?
-Deberíamos tratarnos de otro modo si simularemos ser una pareja de enamorados. Será más fácil cuando estemos en público. ¿No crees?... además… No me gusta que me tra